Redescubrirnos en el espacio en que nos pensamos

Por Verónica Guardia y Estrella Sánchez – 06/2020

Violoniste dans orchestre classique

Es la filósofa Hannah Arendt la que acusa a la historia de una obsesión por la reflexión sobre la muerte y el olvido del primer rasgo de la condición humana, que es la natalidad. En La condición humana Arendt vincula el nacimiento con la acción: “El nuevo comienzo inherente al nacimiento se deja sentir en el mundo sólo porque el recién llegado posee la capacidad de empezar algo nuevo, es decir, de actuar.” 

A pesar de la triste situación sobrevenida por la pandemia mundial del COVID 19, a lo largo del confinamiento se ha gestado un nuevo espacio de deliberación que ha tenido lugar en América Latina entre las orquestas de mujeres que se extienden a lo largo de este continente. Si bien la existencia de orquestas integradas sólo por mujeres no son una novedad, sin embargo sí lo es el espacio de deliberación común entre ellas para compartir experiencias, necesidades, inquietudes o prácticas. 

Queremos traéroslo aquí, porque como apuntaba Arendt, la capacidad inherente de cada nacimiento es la posibilidad de introducir cambios y también la posibilidad de aprender de lo nuevo, ya que lo recién llegado hace puede aportar matices de los que aprender en la acción hacia la igualdad en el mundo de la música. 

Los procesos socializadores a los que estamos sometidos fomentan procesos individualizadores en los que se construye sociedad desde el sujeto individual. En este contexto, la aspiración como individuos es la de la inserción y el éxito en una sociedad que no se transforma, sino a la que uno se adapta y o de la que queda excluido.Los procesos colectivos no son bien vistos en este contexto, en tanto que son entendidos como la pérdida de la propia esencia, delegando su capacidad crítica y de razonamiento, argumentación y participación a líneas de pensamiento asumidas.  

¿Pero qué pasa si le damos la vuelta a lo colectivo, qué pasa si en lugar de pensarlo como una resta de individualidad lo pensamos como la multiplicación de lo común? Si lo entendemos como la participación y de la multiplicación de experiencias, lo colectivo es un lugar de crecimiento conjunto donde el sujeto colectivo que se genera no es homogéneo, sino como diverso, plural, abierto, en movimiento y sujeto a transformación. Es por eso por lo que creemos que estos espacios de deliberación son tan necesario y tienen tanto potencial.  

En una estructura patriarcal, dar primacía a las relaciones y no a lo individual implica perder autonomía y libertad de decisión. Al reconocer la deliberación colectiva se pierde libertad subjetiva. Pero en este nuevo contexto, la experiencia personal de cada una de las mujeres de estas orquestas, y también la experiencia colectiva como orquesta, la experiencia escuchada, valorada y compartida en un ámbito de aceptación y reconocimiento recíproco, convierte a lo relación y colectivoen multiplicación exponencial de la capacidad de pensar y matizar aquello por lo que se lucha, aquello que se quiere cambiar. Los que ha cambiado fundamentalmente es la configuración del espacio en el que nos pensamos y los parámetros desde los que lo hacemos. 

Latinoamérica  tiene desde ya una necesidad imperante de crear eslabones,  nexos y  lazos que unan a este continente a través de la música y más propiamente a nivel orquestal, era un objetivo que  viene gestándose desde el año 2019. Un primer contacto entre las cornistas de la Orquesta de Mujeres de Chile (OMCH) y la Orquesta Femenina de Bolivia (OFB) en el que soñamos juntar las dos orquestas en  un concierto real, marcó  nuestro primer  paso, pero la convulsión social en este hermano país durante esta gestión, hizo que este primer intento de conexión se viera postergado. Posteriormente ya en época de pandemia nos encontramos obligadas a quedaremos en casa y ese quedarnos en casa hace que las redes sociales sean nuestro medio de trabajo y nuestro medio de comunicación. Luego de varias reuniones entre la OMCH y la OFB, encontramos que había muchas más orquestas, bandas y ensambles de los que pensábamos y ya conocíamos. Así logramos entablar conversaciones mucho más fluidas, para poder por fin lograr nuestro primer encuentro virtual de orquestas íntegramente de mujeres, un encuentro que desbordaba energías, que reflejaba la contención y la necesidad de encontrarnos como mujeres músicas, como mujeres artistas, tan solo mujeres, todas ávidas y necesitadas de un espacio de catarsis, donde la energía se fusionaba. Logramos sentir que ese primer encuentro fue un desborde de todas estas necesidades, todos estos sentimientos guardados, una catarsis de los miles de años de machismos y descrédito a nuestro trabajo.

Para ese encuentro teníamos ya contacto con la Orquesta Sinfónica de Mujeres de Rio de Janeiro y con la cornista de la Orquesta Sinfónica del Nuevo Milenio en México,  todas estas orquestas  reflejaban realidades diversas. En el proceso de encontrar un poco de historia, descubrimos que México tenía mucho más que contar, llegamos a encontrar una primera Orquesta de mujeres en 1918 y posteriores elencos de la Segunda Guerra Mundial. Fue así que empezamos a entablar relación con México para posteriormente encontramos en Cuba con la Camerata Romeu. Luego llegaron las orquestas, bandas y ensambles de Argentina, Brasil, Mexico pero por sobre todo mucha historia que nos marca, que nos muestra la necesidad de renacer, la necesidad de reencontrarnos, de reinventarnos, de reformular lo que nos pasa en esta actual Latinoamérica en la que vivimos, como nos reencontramos como orquestas y como mujeres. La emoción de sentir que no somos las únicas y la adrenalina de también encontrar puntos de vistas diferentes, objetivos, visiones diferentes, motivos de conformación diferentes además de contextualizar cada uno de los procesos de formación de cada  orquesta, pero por sobre todo el maravilloso instante en el que dejamos de ser una para ser un continente, lleno de nuevas propuestas, nuevas energías, marcando una revolución musical. Latinoamérica en la voz de sus mujeres. 

Hemos logrados en este proceso encontrar la historia de algunas de estas orquestas que hemos recopilado y compartido con vosotras en un artículo que podéis encontrar en la web de Mujeres en la Música y al que podéis acceder pinchando aquí.  

Así como Latinoamérica está gestando políticas, movimientos sociales, también está surgiendo una revolución musical femenina, una revolución que se abre paso pisando fuerte, marcando no solo visible sino sonora, emocional, profesionalmente.

Es sólo el inicio de un proyecto que aún va a crecer más, con una propuesta de Latinoamérica para el mundo entero.